El elenco unionista sufrió unos fatales minutos finales ante San Felipe. En una noche que parecía escrita para el desahogo local, el fútbol volvió a demostrar su imprevisibilidad.
Obligados a sumar para no quedar rezagados en la tabla, llegaron Santa Cruz y San Felipe a su partido disputado en el Joaquín Muñoz Garcíal.
En ese contexto, el cuadro local tomó la iniciativa desde el inicio, imponiendo ritmo y profundidad. Sin embargo, fue la visita la que golpeó primero.
Al minuto 25 y desde un tiro de esquina, Byron Guajardo abrió la cuenta para Unión San Felipe, aprovechando una de las escasas llegadas del conjunto aconcagüino.
Lejos de desmoronarse, Santa Cruz reaccionó con intensidad. Generó ocasiones que encendía la ilusión unionista. A minutos de que acabara el primer tiempo Diego Arias fue derribado en el área y el juez del partido sentenció penal.
Desde los doce pasos fue el propio Arias que con un remate cruzado decretó el empate 1-1. Decimo tanto para Diego Arias, quién es el absoluto goleador de la categoría.
El segundo tiempo mantuvo el mismo guion: dominio territorial del local y resistencia visitante. John Armijo introdujo cambios ofensivos y Santa Cruz estaba cargado al ataque. Todo indicaba que el triunfo podía quedarse en casa, o al menos que el empate sería inevitable. Pero el fútbol, caprichoso, tenía otro desenlace preparado.
En el minuto 90 un balón largo visitante encontró a Byron Riveros, con calidad amagó a dos defensores y ante la salida de Dobboletta el jugador del Uní-uní la picó y puso el 2-1 para la visita.
El golpe de knockout lo entregó Agustín Fontana cuando Santa Cruz estaba entregado en el ataque. 3-1 en contra que golpea duro a Santa Cruz.
Con este resultado los unionistas quedaron en el penúltimo lugar de la tabla con 6 unidades. Esperan salir de esta incomoda posición la próxima semana visitando a Unión Española.