Aniversario 42 de Deportes Rengo: Sanciones, deudas y desconexión con la ciudad marcan la actualidad de la SADP

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El club que hace apenas tres años celebraba su llegada al profesionalismo hoy enfrenta una compleja crisis institucional.

Bajo la administración de la Sociedad Anónima encabezada por los hermanos Juan y Francisco Aguirre, Deportes Rengo se ha transformado en protagonista más en tribunales que en la cancha: sanciones por deudas, conflictos por derechos de formación y decisiones que incluso han alejado al primer equipo de la propia ciudad. Mientras tanto, el club deportivo local sostiene con esfuerzo el fútbol joven y recupera infraestructura formativa, evidenciando una preocupante brecha entre la administración del fútbol profesional y la esencia histórica de la institución.

Lo que alguna vez fue una de las historias más inspiradoras del fútbol chileno reciente hoy vive un complejo presente. Deportes Rengo, club que logró ascender desde el fútbol amateur al profesionalismo en 2022, atraviesa uno de los momentos más delicados de su corta historia en la Segunda División.

La institución “Oro y Cielo” hoy enfrenta una sanción severa del Tribunal de Disciplina de la ANFP: la resta de tres puntos por cada fecha disputada mientras no se pague una deuda cercana a los 106 millones de pesos con Audax Italiano, correspondiente a derechos formativos del delantero Massami Gutiérrez.

La sanción llega tras el incumplimiento de pago cuyo plazo venció en noviembre de 2025, situación que ya había significado la pérdida de seis puntos del torneo pasado y que ahora amenaza con hipotecar completamente la participación del club en la temporada 2026.

Pero más allá de la sanción puntual, el problema de fondo parece ser mucho más profundo.

Una administración cuestionada.

Bajo la conducción de la Sociedad Anónima que encabezan los hermanos argentinos Juan y Francisco Aguirre, el club ha pasado a ser protagonista más en tribunales que dentro de la cancha.

En los últimos meses, Deportes Rengo ha estado envuelto en distintos conflictos legales relacionados con derechos de formación de jugadores. Mientras por un lado el club logró imponerse en un litigio frente a Colo Colo por el caso del futbolista Benjamín Campos, por otro enfrenta la millonaria deuda con Audax Italiano que hoy pone en jaque su estabilidad deportiva.

La paradoja es evidente: más tiempo defendiendo causas en tribunales que consolidando un proyecto deportivo sostenible.

A esto se suma una creciente desconexión con la ciudad de Rengo, luego de que la administración decidiera trasladar gran parte de la operación del club a Santiago. Según informó el diario El Tipógrafo, el primer equipo trasladó sus entrenamientos a la comuna de Pudahuel, específicamente al complejo deportivo CADEN, argumentando dificultades en las condiciones del recinto donde normalmente entrenaban y anticipando problemas en épocas de lluvias e invierno.

La medida implica que el plantel entrene diariamente en la Región Metropolitana y viaje a Rengo solo para disputar sus partidos como local en el estadio municipal Guillermo Guzmán Díaz, una situación que para muchos hinchas refleja una pérdida del vínculo territorial que históricamente caracterizó al club.

El contraste con el club social.

El contraste se vuelve aún más evidente al observar el trabajo del Club Deportivo Deportes Rengo, la institución histórica que dio origen al proyecto y que actualmente dirige Luis Perci Rojas.

Desde 2025, el fútbol joven del club es financiado y sostenido por el propio club social, sin aportes de la Sociedad Anónima que administra el equipo profesional ante la ANFP.

Incluso, mientras el primer equipo entrena fuera de la ciudad, el club deportivo local ha impulsado la recuperación de infraestructura para el desarrollo formativo. Según informó también el diario El Tipógrafo, la institución logró recuperar la antigua cancha San Jorge de Rosario, un terreno que estuvo abandonado por más de 12 años y que incluso se había convertido en un microbasural.

Gracias a un comodato facilitado por la Asociación de Fútbol de Rosario, el lugar hoy comienza a transformarse en el futuro centro de entrenamiento del fútbol joven, denominado “Fortín Oro y Cielo”, iniciativa que ha sido posible gracias al trabajo voluntario de apoderados, dirigentes y colaboradores del club.

Un futuro incierto.

El club apelará al castigo ante la Segunda Sala del Tribunal de Disciplina. Sin embargo, si la sanción se mantiene y la deuda no se paga, el escenario podría volverse aún más crítico.

Incluso, en el entorno del fútbol de la Segunda División ya se especula con una posibilidad extrema: que Deportes Rengo termine bajándose del campeonato 2026 si no logra resolver su situación financiera.

Para una institución que hace apenas unos años celebraba su llegada al profesionalismo, el presente representa un duro contraste.

Porque en el fútbol —como en cualquier proyecto deportivo— la gestión fuera de la cancha termina siendo tan importante como lo que ocurre dentro de ella.

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